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CRONICAS DE VIAJE EN ENJOY BOLIVIA

El Corazón Mágico de La Paz


Un barullo llama mi atención, un olor me inspira serenidad e imágenes de gente comprando suerte, dinero y amor al por mayor y menor guían mis pasos. Sigo caminando y de repente me encuentro en medio del corazón mágico de La Paz, un corazón agitado y ruidoso que palpita a ritmo galopante.

El "Mercado de las Brujas" o "Mercado de la Hechicería" esta situado entre las calles Sararnaga y Santa Cruz, en un lugar bastante transitado del centro de la ciudad donde cada día cientos de personas acuden por pócimas milagrosas, hierbas curativas, promesas de trabajos extraordinarios, matrimonios garantizados y protección "espiritual".

El Mito y tradición están arraigados fuertemente en el alma de los bolivianos, es parte de la vida diaria, y este mercado es una importante muestra de esta convivencia armónica entre la modernidad y las antiguas creencias.

Mientras avanzo por la calle muchas personas que permanece afuera de las tiendas o junto a los puestos me regalan mil promesas a cada paso, casi podría comprar el amor eterno, la piedra filosofal o el elixir de la vida eterna por unos cuantos bolivianos. Cada uno usa un discurso más llamativo que el otro, tratan de persuadirme, de convencerme de entrar a sus tiendas y admirar los productos que exhiben con orgullo.

Una jovencita que me habla de una crema milagrosa para todo tipo de dolores musculares casi tira de mi mano y me lleva adentro cuanto muestro un poco de interés. La luz es bastante tenue, un sahumerio que reconozco como palo santo inunda el lugar de un fuerte olor y cubre todo con una delicada neblina, he entrado al mas allá pienso mientras la jovencita inicia su clase magistral sobre medicina natural.

Compro la crema, hecha a base de "grasa de culebra viuda" y no puedo evitar pensar ¿cómo sabrían ellos cuales serpientes son viudas y cuáles no?, en fin, no es una información que necesite y sinceramente espero que la pomada alivie el dolor muscular producto de prolongadas caminatas.

La joven continúa explicando las propiedades beneficiosas de ese revoltijo de hierbas que ella parece reconocer a simple vista y que para mi solo ofrecen confusión. Se voltea hacia el otro lado de la tienda y reinicia su explicación, esta vez sobre una cantidad de frascos con los más diversos contenidos.

Fetos de llamas para proteger la casa de espíritus malignos, ranas secas para el dinero, armadillos para espantar a los ladrones, pociones de amor, amuletos para un mejor desenvolvimiento sexual, todo lo que necesite guardado en un frasco de vidrio. Si usted tiene un problema o necesidad nosotros le daremos el frasco indicado parece ser el lema general.

Los animales muertos logran asombrarme un poco pero trato de mantener la mente abierta y aprender todo cuanto pueda sobre estas tradiciones. Me despido de la jovencita y ella sale contenta a la puerta a convencer a otros sobre los milagros que reposan en sus empolvados estantes.

Sigo caminando y me detengo frente a una tienda con una infinita variedad de velas, esta vez no hay nadie en la puerta, pero una señora mayor esta sentada al fondo de la tienda.
"Pasa, pregunta, ¿qué estás buscando?", me dice con una voz rasposa y su mirada penetrante como tratando de ver mas allá de lo evidente, tratando de adivinar algo sobre mis necesidades, cualquiera que ellas sean.

"¿Quieres que tus enemigos te pidan perdón, que alguien se vuelva loco, que regrese el ser amado, qué buscas?, dinero, protección, hay para todo" continua la hechicera que no me ha quitado la mirada ni por un instante. Solo estoy viendo digo, pero ella sigue atenta. Sobre el estante hay velas negras y blancas en formas de calaveras (para comunicarse con el mas allá), velas de parejas desnudas abrazadas, en forma de estrellas, lunas, soles, órganos humanos, formas humanas y un largo etcétera, cada una con un propósito especifico, cada una para hacer más corto el camino hacia nuestros deseos. Salgo de la sin comprar nada y la figura de aquella señora se funde en la penumbra de la tienda.

Examino otras tiendas, compro algunos amuletos para la suerte en el trabajo y en los viajes y me pierdo entre la muchedumbre, dejo que el humo de sahumerios y velas milagrosas me envuelvan, dejo que la magia de La Paz me inunde, dejo que mi corazón crea en sus promesas, solo así puedo acercarme lo suficiente a la tradición y fe un pueblo que descansa sobre los hombros de estos vendedores de milagros.